Guía: Disfunciones sexuales masculinas

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La importancia desmedida que le damos al pene en nuestra sociedad, las presiones sociales y el machismo suelen provocar más inconvenientes que beneficios para el hombre. Muchos de estos problemas están relacionados con la baja autoestima o la poca seguridad en uno mismo. Por ello, muchos hombres en el mundo se sienten incómodos con su sexualidad, no disfrutan de sus relaciones sexuales o acaban pidiendo ayuda a profesionales para solucionar sus problemas de erección o su falta de control en la eyaculación, entre otros.

La autoestima del hombre se ve muchas veces en juego cuando el tamaño no "es el adecuado" y, por supuesto, las comparaciones y las falsas creencias juegan un papel indispensable aquí. El tamaño medio del pene en España ronda los 13cm. Un pene medio mide entre 12 y 15 centímetros de largo y tiene un perímetro (ancho) de entre 11 y 13 centímetros, pero los hombres suelen desear mucho más.

Tamaño del plátano

Todo este computo de causas y desencadenantes, puede afectar de manera holística al hombre que lo padece, es decir, puede verse afectada su vida personal, laboral y/o social, generando malestar, ansiedad y estrés.

Mitos asociados a el tamaño del pene

  • No por tener un pene más grande, tu placer será mayor (al igual que ocurre con los genitales femeninos o con el pechos). No, tampoco proporcionarás más placer a tu pareja, ya que el placer depende de otros elementos, no del tamaño del pene exclusivamente.
  • La sensibilidad de la vagina es limitada, por lo que más centímetros en una zona "no sensible" no sirven de nada.
  • La vagina es flexible y sus músculos se adaptan a cada tamaño del pene, sea más o menos. De hecho, cuando el pene es de gran tamaño suelen ser necesario el uso de lubricantes o evitar las penetraciones profundas, ya que puede provocar irritación y dolor en algunas mujeres.
  • El principal placer femenino se encuentra en el clítoris, por lo que para alcanzar el orgasmo, no es ni siquiera necesaria la presencia de un pene.
  • Lo que se sea "más o menos hombre", no depende de tener un tipo de pene u otro.

Y de estos mitos y de la presión asociada al hecho de "rendir" en la cama y ser un hombre insaciable, se derivan algunas de las disfunciones sexuales masculinas más comunes y consultadas, con mucha ansiedad, en consulta.

Pero antes de hablar de disfunciones, tenemos que entender bien qué entendemos por disfunciones sexuales.
Las disfunciones sexuales son problemas en la respuesta sexual humana, es decir en el deseo, la excitación y el orgasmo que usualmente impiden el desarrollo de una vida erótica plena, afectan a la salud integral y la autoestima del individuo, así como la su relación de pareja.

Orgasmo masculino

¿Qué características tienen las disfunciones sexuales?

Para que un hombre considere que tiene una disfunción sexual, es necesario que presente problemas para sentir deseo sexual (tener ganas) o para excitar- (y conseguir la erección) o para conseguir los orgasmos (eyacular y sentir el orgasmo).

Pasos del orgasmo masculino

Cualquier hombre puede ocasionalmente experimentar fallas en la respuesta sexual (deseo, excitación u orgasmo), pero se habla de disfunción sexual cuando el problema se presenta durante un tiempo, al menos tres meses y de manera persistente, es decir, se repite el problema una y otra vez durante ese periodo de tiempo.

Generalmente las disfunciones sexuales se dividen por sexo (hombre/mujer) y por la fase de la respuesta sexual humana en que aparecen: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución, como comentábamos antes, veamos las más habituales.

Disfunciones del deseo

Deseo sexual hipoactivo

  • Que ha perdido las "ganas" de tener un encuentro sexual.
  • Han disminuido sus pensamientos y fantasías sexuales.
  • Ha disminuido la frecuencia con que se inicia la actividad sexual.

Deseo sexual hiperactivo

  • Siente deseo sexual (ganas) casi todo el tiempo, casi todo el día, en cualquier momento, no importa lo que esté haciendo.
  • No puede controlar o postergar la necesidad inmediata de satisfacer su deseo sexual.
  • No puede detener su conducta a pesar de las consecuencias nocivas en su trabajo, personales o con su pareja.

Trastorno de aversión al sexo

  • Aversión persistente con evitación de prácticamente todos los contactos sexuales genitales.

En la cama

Disfunciones de la exitación

Disfunción eréctil (encontramos 3 tipos): Algunos hombres presentan problemas para conseguir la erección, otros sí lo consiguen pero es incompleta, y por último tenemos los hombres que lo consiguen, pero la pierden antes de eyacular.

Disfunciones en la fase orgásmica

Eyaculación precoz

La más frecuente es la eyaculación precoz, que implica que el hombre no controla (voluntariamente) el momento en el que desea eyacular. La eyaculación aparece rápidamente de una manera inevitable e inoportuna.
Factores a tener en cuenta: Edad, novedad, pareja, situación y frecuencia de la actividad.

La eyaculación retardada

Esta disfunción se manifiesta de manera contraria a la eyaculación precoz. Consiste en que el hombre no puede o le resulta sumamente difícil eyacular pesar de recibir estimulación adecuada, desearlo y intentarlo.

La insensibilidad orgásmica

Cuando un hombre presenta esta disfunción, su cuerpo tiene la respuesta del orgasmo (es decir, si eyacula), pero no experimenta las sensaciones placenteras del orgasmo, como si estuviera desconectado de sus sensaciones.

La dispareunia (se da tanto en hombres como mujeres)

Dolor genital asociado a la relación sexual.

Otras disfunciones

  • Debido a enfermedad médica.
  • Inducido por sustancias, tanto por medicamentos como para drogas.

Factores desencadenantes habituales

Las disfunciones sexuales pueden aparecer tanto por causas orgánicas, es decir por causas biológicas o por causas psicológicas y también, por una combinación de ambas.

En la cama 2

Es por ese motivo que si padecemos una enfermedad y además tomamos medicación para combatir los síntomas, es posible que, como efecto secundario, tanto la enfermedad en sí, como la medicación nos esté afectando a nuestra sexualidad. Así que es importante que consultes con el/la médico los posibles efectos adverso para ver como sobrellevarlos.

Cabe destacar que los factores que pueden desencadenar la aparición de una o varias disfunciones sexuales en una persona son de lo más variable. De hecho, podríamos llegar a afirmar que, tal como no hay dos personas iguales, tampoco hay dos procesos de disfunción idénticos.
Pero hay casuísticas que provocan malestar, sobre todo las de tipo psicológico: educación, creencias, comunicación, habilidades, autoestima, etc. Que se pueden trabajar en consulta con un/a especialista, y obtener muy buenos resultados, os presento algunos ejemplos:

  • Ausencia de conocimientos: Sobre anatomía, fisiología sexual y el desconocimiento de la necesidad y la importancia de los males llamados “preliminares” –entendiendo que la sexualidad no es coito exclusivamente, ni tampoco necesario-. La seguridad en uno mismo, el autoconocimiento y la autoestima.
  • La existencia de mitos y creencias disfunciones respecto al sexo y la sexualidad.
  • Déficit en las habilidades, como por ejemplo, cómo proporcionar placer o demostrar afecto a la pareja, cómo optimizar el propio placer, etc.
  • Otros problemas psicológicos: ansiedad, estrés, consumo de alcohol o tabaco, etc.
  • Problemas de pareja.
  • Problemas de comunicación en la pareja. Uno de los principales problemas de la mayoría de parejas.