Tipos de flujo vaginal en la mujer

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Hoy abordamos un tema que sigue creando ciertas dudas –y hasta reparo- entre las mujeres y, como bien habéis podido adivinar en el título, el post de hoy va sobe: el flujo vaginal.

¿Qué es exactamente el flujo vaginal?

El flujo vaginal es una secreción, más o menos viscosa, transparente o blanquecina, segregada por el cuello de la matriz y las paredes de la vagina. Su consistencia y su color varían a lo largo de la vida de la mujer.

Este flujo puede ser de diferentes colores y textura, convirtiendo su tonalidad y consistencia en un signo de “alerta” médica natural que nos puede advertir de posibles infecciones, cambios hormonales, lesiones postcoitales, periodos de ovulación o embarazo, entre otras.

Es muy común la confusión entre vagina y vulva. Cuando miramos hacia al genital externo femenino, lo que vemos es la vulva; en la vagina conseguimos ver solamente el agujero externo ya que la vagina propiamente dicha es un canal que queda en el interior del cuerpo y termina en el cuello del útero, como se puede ver en la siguiente ilustración.

Flujos vaginales interior

Función del flujo vaginal

El flujo sirve para diversos fines: por un lado, es un antibiótico natural que previene las posibles infecciones a las que nos vemos expuestas las mujeres; y, por otro lado, sirve para humedecer y lubricar, particularidad necesaria para tener unas relaciones sexuales placenteras –hablaremos de la lubricación externa más adelante-.

La flora vaginal es el conjunto de bacterias que viven de forma natural en la zona íntima femenina y teniendo una función protectora, manteniendo un nivel ácido del pH vaginal para inhibir la proliferación de microrganismos patógenos.

Así que, podríamos decir que nuestra vagina se limpia “sola”, es decir, funciona como un ecosistema en sí mismo y hace todo lo necesario para regularse y mantenerse homeostático. Por lo que el uso excesivo de jabones y/o toallitas perfumadas, para limpiar la zona íntima, puede ser contraproducente ya que podemos alterar la flora vaginal y el pH de la misma, pudiendo provocar infecciones vaginales por el exceso de limpieza externa.

¿Qué puede afectar a nuestro flujo vaginal?

Pues a parte de una higiene intima excesiva, otros factores que modulan el flujo vaginal a tener en cuenta son: la ingesta de antibióticos, anticonceptivos, estados de estrés, la ropa interior ajustada, húmeda o sintética, el embarazo o, también, algunas enfermedades como la diabetes.

La variación del flujo vaginal también puede ser consecuencia de una infección vaginal, veamos las más comunes:

  • Hongos, también llamados Cándida, un tipo de hongo que es parte de la flora normal en la piel humana pero que puede también causar infecciones cuando hay variaciones, sobre todo en la húmedad.
  • Gardnerella, un tipo de bacteria presente generalmente en el tracto genital femenino que causa la vaginosis bacteriana.
  • Tricomonas, un tipo de parásitos.

Las características que acompañan a estas infecciones suele ser el cambio en el color y textura del flujo vaginal y el enrojecimiento, picor, sarpullido, sangrado y/o mal olor. Por lo tanto, antes de recurrir a remedios caseros, es recomendable visitar a nuestro/a ginecólogo para que nos paute un tratamiento adecuado a nuestras características y necesidades.

¿Qué tipos de flujo vaginal existen?

Como habréis leído hasta ahora, existen múltiples factores que pueden alterar nuestro flujo vaginal por eso he creído recomendable hacer un resumen de los diferentes tipos de flujos más comunes.

Flujos vaginales dibujo

Flujo vaginal en el ciclo menstrual

El ciclo menstrual de la mujer tiene diferentes etapas que suelen durar en períodos regulares de 28 a 32 días, pero que en cada momento de estas etapas el cuerpo de la mujer presenta cambios.

Etapa preovulatoria: El flujo en esta etapa es opaco y flexible y, además, es semi fértil.

Etapa de ovulación: Es el periodo donde hay una probabilidad de embarazo, por lo tanto es muy probable que el flujo sea más acuoso, flexible y con una costistencia como de clara de huevo.

Esto es así porque el moco cervical se transforma para poder ayudar a los espermatozoides –en el caso que haya relaciones sexuales con penetración y sin protección- a que puedan cumplir su recorrido y alcancen al útero para poder fecundarlo.

Etapa premestrual: En el comienzo de la menstruación el moco se torna pegajoso, a veces lleno de grumos, siendo esta la opción menos favorable para un intento de concepción, pues es muy difícil que los espermatozoides se muevan a través de un moco tan espeso.

Etapa post menstrual: Cuando la menstruación ha terminado, el moco cervical es muy grueso y denso.

Flujos vaginales etapas

Flujo vaginal grumoso y con mal olor

Este tipo de flujo suele indicarnos que podemos padecer una infección vaginal, puede ser causada por varios motivos –como he comentado anteriormente-, pero los más habituales son por infección de hongos.

Suele ser un flujo blanquecino de aspecto grumoso parecido al requesón. Los síntomas van desde el prurito, irritación, ardor durante la penetración y escozor al orinar.

Mientras pides cita a tu ginecólogo/a, debes saber que la cándida prolifera con la humedad, por lo tanto evita llevar prendas mojadas durante tiempo prolongado, desestima el uso de toallitas húmedas para limpiarte y es recomendable el uso de ropa de algodón. Además, a nivel nutricional, evita comer alimentos con azúcar añadido y descarta el alcohol de tu dieta ya que son una fuente de alimento directo para la Cándida.

Flujo vaginal marrón

El flujo marrón suele ser sangre oxidada, por lo que se trata de manchados entre reglas. Es bastante habitual si se está tomando la pastilla anticonceptiva. Si no nos tomamos la píldora y es un hecho aislado, no habría que darle más importancia, ahora bien, si sucede de manera recurrente, acude a tu ginecólogo/a.

Flujo vaginal amarillento

Si tu flujo es amarillento pero es inodoro, no causa ninguna molestia, dolor, sensación de ardor o picazón, puede ser un proceso bastante normal.

Pero cuando además hay mal olor y existen síntomas que lo acompañan: picor, ardor, enrojecimiento, etc. Podría tratarse de alguna afección vaginal.

Ausencia de flujo vaginal

La más habitual es la insuficiente cantidad de estrógenos. El volumen y la viscosidad de la lubricación varían a lo largo del ciclo menstrual, siguiendo la fluctuación de las hormonas, principalmente de los estrógenos.

Flujos vaginales sin

Durante el embarazo, después del parto o en el período de lactancia puede estar alterado el proceso de humidificación vaginal; sin embargo, cuando los niveles hormonales vuelven a la normalidad, el problema desaparece.

En la menopausia, al cesar la función ovárica y disminuir de forma marcada los niveles de estrógenos, cuando un porcentaje alto de mujeres manifiestan una pérdida de la humedad vaginal. Esta falta de humedad en la vagina provoca una alteración que favorece el riesgo de infecciones y dificulta las relaciones sexuales.

Otro factor a considerar es el estrés, que provoca un aumento en la liberación de cortisol en la sangre, que a su vez produce un desequilibrio en las demás hormonas.

Ciertos medicamentos hormonales, como las pastillas anticonceptivas o los fármacos utilizados para el tratamiento del cáncer de mama, de ovario o de útero, pueden producir sequedad vaginal. Entre otros medicamentos, si usted ha notado cambios en su flujo, consulte a su médico.

Los lubricantes

Son de gran ayuda, pero deben ser de base acuosa, es decir, que sean solubles en agua; no deben usarse vaselinas o aceites que pueden adherirse a la mucosa de la vagina y alterarla o incluso favorecer el desarrollo de microorganismos. Puedes consultar información sobre los diferentes lubricantes.

Referencias