Varas de masaje

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Tradicionalmente los juguetes sexuales estaban destinados, en su mayoría, a mujeres y a la práctica de la penetración, de hecho, una de la terminología más utilizada para referirnos a un juguete sexual, era la de “consolador”. Hablo en pasado porqué quiero creer que entre toda la comunidad que nos dedicamos a la divulgación de una sexualidad saludable y placentera, hacemos hincapié en el uso de la terminología correcta. Así pues, vayamos descatalogando ésta palabra para designar a los juguetes sexuales, puesto que son artículos para divertirse, pásalo bien en solitario, en pareja y/o en grupo y, por tanto, la palabra consolador, no tiene cabida ya que su definición contempla el hecho de mitigar, tranquilizar y aliviar a la persona que está triste. Y cuando utilizamos un juguete es para pasarlo en grande. Así pues, os dejo un pequeño apunte para aquellas personas que desconocéis otra manera de nombrar a los juguetes eróticos: si vibra es un vibrador y si no vibra, es un dildo. Cabe destacar que existen otros tipos de juguetes que no podemos catalogar ni como dildos ni como vibradores, pero ya hablaremos de ello en otra ocasión.

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En los últimos años mucho se ha estudiado, avanzado e innovado en materia de juguetería para adultos y múltiples fabricantes, trabajando conjuntamente con sexólogos/as y sex-bloggers, se han puesto las pilas para diseñar artículos teniendo en cuenta todo nuestro mapa erógeno y, actualmente, podemos encontrar infinidad de objetos destinados a hacer las delicias de aquellas personas que los prueban.

Las varas de masaje o los vibradores de masaje, son un ejemplo de éste avance y de cómo mujeres y hombres podemos disfrutar de las vibraciones, ya sea de manera erótica o no, según el uso que le demos, para experimentar diferentes sensaciones y restar importancia al coitocentrismo (penetración). Así que en éste artículo te voy a contar qué son, cuáles son sus múltiples usos y beneficios.

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CONOCE TU CUERPO

Como te contaba al principio, todo nuestro cuerpo es susceptible a experimentar sensaciones placenteras, pero para ello nos hace falta una cosa: EXPLORAR.

Solamente indagando por nuestro cuerpo; tocando, acariciando, besando, masturbándonos, perdiéndonos por sus pliegues, etc. Podremos averiguar y saber qué partes nos gusta más que nos estimulen (y estimularnos) y reconocer aquellas zonas que elevan nuestro nivel de excitación.

Quizá a éstas alturas ya sepas que el único órgano que tiene como única función la de proporcionar placer sexual a la mujer, es el clítoris. Sí, ese órgano con más de 8000 terminaciones nerviosas y aparentemente pequeño, situado debajo del monte de Venus. Que como veis en la siguiente foto, el glande del clítoris es la única parte visible, porqué bajo la piel de los labios mayores se encuentran los bulbos vestibulares, que se unen por debajo de la vagina y rodean su entrada y su tercio inferior. ¿Sorprendido/a?

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El glande del clítoris vendría a ser el órgano espejo del glande del pene, la única diferencia es que, el primero, no interviene en la función reproductiva. Así pues, clítoris y glande masculino serían las zonas más candentes si lo que queremos es sucumbir al éxtasis.

Pero la historia ni empieza, ni termina aquí. Así literalmente hablando. Ambas partes son consideradas zonas erógenas primarias, eso significa que tocadas a destiempo, pueden convertirse en zonas erróneas. Me explico, antes de estimular una zona altamente sensible es necesario haber recorrido diferentes rutas corporales para poder incrementar el deseo y la excitación.

PUESTA A PUNTO

En éste punto (y en otros, ya veréis) podemos hacer uso del masajeador para poder estimular otras partes de nuestro cuerpo como las zonas erógenas secundarias, que son las que hacen referencia a las partes reactivas que varían de una persona a otra y constituyen un fastuoso deleite cargado de erotismo.

Zonas Erógenas Secundarias

  • Cuello, nuca, hombros y espalda: Ideales para un buen masaje, ¿no crees? Puede ser una de las mejores maneras de comenzar un encuentro erótico, romper el hielo y además relajarse ¡qué más se puede pedir!
  • Muslos: Sobre todo la parte interna de los mismos, acaricia y masajea esa zona con cuidado y juega a aproximarte a sus genitales y luego da marcha atrás. Verás como resulta sumamente excitante.
  • Pechos y pezones: Aunque para hombres y mujeres puede ser satisfactorio, los pechos y los pezones suelen resultar especialmente estimulantes en el caso de ellas, pudiendo alcanzar un estado de excitación máximo aplicando las caricias e intensidades adecuadas.
  • Perineo: Es el área que se extiende entre el ano y la vagina o el escroto. Estimularla puede ser muy placentero, ya que cuenta con numerosas terminaciones nerviosas.
  • Testículos: no os olvidéis de los testículos durante los encuentros sexuales, pues muchos hombres manifiestan la estupenda sensación que les producen las caricias en esta zona. Eso sí, ¡con delicadeza!
  • Nalgas: Una zona muy sensitiva y que puede resultar gratamente satisfactoria tanto para el tacto, como para la vista.

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EN LA VARIEDAD, ESTÁ EL GUSTO

Hay masajeadores de diferentes tamaños, colores y modelos; pequeños, grandes, largos, anchos, más asequibles o más caros, a pilas o con cargador USB. En lo que si coinciden, es que suelen tener diferentes modos de vibración con intensidades variables, así que puedes probar y jugar con ellas y ver en qué zonas te resulta más placentero y apetecible una intensidad o frecuencia determinada. También pueden ser una buena manera para relajar tu cuerpo, después de un día agotador pasándolo por aquellas zonas dónde necesites aliviar la tensión, o bien, prepararlo para diferentes experiencias sexuales.

Además, tenéis que saber que la mayoría son de silicona médica, eso significa que no producen alergias. Suelen ser de tacto suave y agradable y, generalmente, el cabezal suele ser flexible (e incluso rotatorio) para facilitar los movimientos y resultar un juguete cómodo tanto para la persona que lo utiliza directa e indirectamente, dado que los masajeadores están destinados a diferentes partes del cuerpo, sus diseños se adaptan a cada región para hacer que su vibración sea más placentera.

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UN BUEN MASAJE, NO TIENE PRECIO

Cuando hablamos de estimular ciertas zonas del cuerpo lo mejor es conocerse, como bien os vengo diciendo en todo el artículo. Saber reconocer nuestra fuente de placer es vital, como también lo es el poderlo expresar y comunicarlo a nuestra pareja sexual.

Atrévete a descubrir diferentes sensaciones, tienes un montón de juguetes a tu alcance que pueden convertirse en grandes aliados en la cama.