Soy celoso/a, ¿Cómo gestionar los celos?

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Aprender a gestionar los celos en la pareja

¿Qué son los celos?

Los celos son la emoción que se produce ante la posible pérdida de una persona que nos proporciona seguridad psicológica y bienestar emocional.

La respuesta de los celos viene caracterizada por pensamientos distorsionados e irracionales sobre nuestra pareja y nuestra relación, que generan respuestas de temor y ansiedad, y por actuaciones encaminadas a ejercer control sobre las conductas de la pareja, con el objetivo de buscar seguridad y mitigar nuestros miedos.

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Ya desde nuestra infancia, aprendemos a sentir y expresar celos como una estrategia para conseguir los cuidados de nuestros padres o familiares, y se dan como respuesta cuando los niños creen que no son lo suficientemente queridos o correspondidos en sus emociones.

¿En qué consisten los celos?

En un problema de celos podemos encontrar un patrón generalmente conformado por las siguientes respuestas:

  • Respuestas Cognitivas: Pensamientos e interpretaciones irracionales sobre aspectos de la relación de pareja. Por ejemplo, se interpreta de manera distorsionada lo que hace la pareja, aparecen dudas sobre la implicación del otro con relación, se cuestionan y analizan con suspicacia las intenciones de otras personas hacia nuestra pareja o de nuestra pareja hacia nosotros o hacia otras personas. Cualquier cosa relacionada con la relación puede ser objeto de interpretaciones erróneas y sesgadas, dando lugar a cadenas de pensamientos interminables, que provocan inseguridad, malestar, ansiedad, suspicacia e irritabilidad.
  • Respuestas psicofisiológicas y emocionales: Los pensamientos e interpretaciones distorsionadas sobre los comportamientos de la pareja generan miedos, inseguridades y nuevas dudas constantes, que incrementan nuestra percepción de amenaza y peligro y desencadenan la respuesta de ansiedad, llevándonos a poner en marcha las acciones destinadas al control de la pareja ya calmar nuestros miedos y dudas.
  • Respuestas Motores: Son todas aquellas acciones que la persona celosa pondría en marcha para intentar controlar la pareja, buscar indicios con el fin de confirmar o desmentir sus sospechas, tratar de impedir que se cumplan sus temores infundados, y en definitiva, cualquier conducta que tenga como objetivo la búsqueda de seguridad y la reducción del miedo y la ansiedad que experimenta la persona celosa.

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Un ejemplo de lo que comentamos sería: Impedir que la pareja vaya a lugares o que vea a ciertas personas con el objetivo de reducir la probabilidad de que pueda ser infiel, limitar sus oportunidades de conocer a otras personas por el miedo que le puedan atraer más, llamar constantemente a la pareja para confirmar dónde está y con quién, cuestionar todas sus explicaciones, preguntarle constantemente si está a gusto con la relación o si nos sigue amando, revisar su móvil y objetos personales.

El círculo de los celos

Los problemas de celos en la pareja suelen tener un patrón prototípico que cuenta además, su mantenimiento en el tiempo a modo de círculo vicioso que se refuerza a sí mismo: La persona celosa, sin necesidad de que haya un motivo o señal justificada (ya que si no existe, la buscará y la generará, percibiéndola como real), teme que su pareja pueda engañarle, serle infiel, abandonarlo/a por otro/a o sentir atracción por otra persona.

Estos temores se manifiestan en forma de ideas e interpretaciones distorsionadas e irracionales. De modo que los comportamientos de la pareja, los motivos por los que hace ciertas cosas, sus idas y venidas, las quedadas con amigos, etc. Son explicados en términos alejados de la realidad, y más concretamente, en términos que, por un lado generan dudas (ej. "Últimamente hacemos menos cosas juntos, seguro que hay otra persona") y que por otro lado, confirmar o proporcionar datos de las sospechas y temores del celoso (ej. "hoy me ha dicho que ha quedado con su madre, seguro que es porque ha quedado con la persona con la que se está viendo").

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Este tipo de interpretaciones tienen una repercusión directa en el estado de ánimo y en el nivel de activación fisiológica de la persona que sufre el ataque de celos, pues pensar de manera recurrente que nuestra pareja nos engaña, nos va a dejar o que ya no nos quiere, desgasta psicológica y emocionalmente, dado el estado sobreactivado en el que nos encontramos.

Cuando se disparan las alarmas, actuamos en consecuencia de nuestras ideas distorsionadas, provocando un cambio de actitud más hipervigilante, más irascible y menos empática. Y esto provocará que no podamos disfrutar de la relación de pareja.

La otra parte del equipo es consciente de que algo está sucediendo, pues todo lo que dice/hace está sujeto a examen e interrogatorio y es esta conducta controladora, juntamente con el malestar diario, la que hace que nuestra pareja se sienta asfixiada dentro de la relación, así que fruto de este malestar, puede estar más receptiva a los imputs nuevos, como sería fijarse en otras personas, dando paso a lo que en psicología llamamos la profecía autocumplida, que es cuando nuestras sospechas se hacen reales, porque nosotros/as mismos/as las hemos creado con nuestro cambio de conducta e interpretaciones erróneas y persistentes.

La persona celosa, por norma general, nunca se encontrará totalmente satisfecho con las explicaciones proporcionadas para mitigar su malestar, ya que SIEMPRE surgirán nuevas dudas, nuevos motivos de temor y nuevas señales que despierten suspicacia. Por eso siempre sentirá que debe mantener el control sobre la pareja, elevándose progresivamente este nivel de control.

Cómo gestionar los celos?

Contenta las siguientes afirmaciones con un si o con un no:

  • Estas constantemente pensando en qué esta haciendo la otra persona.
  • Cuando ves a tu pareja hablando con otros no lo puedes soportar.
  • Espías a tu pareja (en persona o por el móvil) porque sientes celos de que este con otra persona.
  • No te gusta que tu pareja salga con sus amigos y quieres que este siempre contigo para “no perderle”.
  • Controlas de cualquier forma a tu pareja para poder vigilarle e impedir que haga lo que sospechas.

Si en la mayoría respondiste de manera afirmativa, seguramente experimentes celos negativos que están invalidado y minando tu relación, por eso te recomiendo que, si quieres mejorar tu relación de pareja y mitigar los celos, te pongas en contacto con un/a profesional.

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Tiene que quedar claro que os celos no demuestran amor. Lo único que sacan a relucir es tu poca autoestima y autoconcepto. Por tanto, para gestionar y trabajar los celos, lo primero de todo es cambiar la imagen negativa que tienes de ti mismo/a y dejar de buscar la aprobación de los demás. Tenemos que gustarnos, sentirnos bien y cómodos en nuestro cuerpo y nuestra mente. Y eso es un trabajo difícil pero realizable ya que generalmente tenemos una percepción de lo que somos, y otra de lo que nos gustaría ser. Y os puedo garantizar que no hay nadie más crítico y cruel que uno/a mismo/a delante del espejo.

El problema con la baja autoestima es que la percepción de lo que somos es muy negativa y poco realista. Además, esa percepción es muy lejana de lo que nos gustaría ser. Por otra parte, la imagen de lo que nos gustaría ser es demasiado perfeccionista.

Hay que empezar creando una imagen de autoconcepto positivo, ajustado a la realidad y no en un ideal y recordad que la felicidad depende de uno mismo, aunque nos hayan querido vender lo contrario en las historias románticas.

Otra aspecto clave es ser consciente cuando la emoción que nos producen los celos nos limita las acciones de nuestra vida cotidiana y nos dicta nuestras emociones. Y para ello, debemos ser especialmente consciente de qué pensamos cuando empezamos a sentir celos. Analizar la emoción y alejarnos de ella, es decir no preguntar/discutir en ese instante, reflexionar y analizar la situación, en ocasiones, los celos aparece como consecuencia de malas interpretaciones o de situaciones ambiguas, así que hay que dejar pasar unos minutos hasta la fuerza de la emoción negativa haya remitido.

La persona celosa sufre más por lo que imagina que por lo que realmente sucede, así que si no puedes manjar los celos, tienes que saber que pedir ayuda es de valientes.